Introduce el calzador en la parte trasera del zapato, justo donde descansa el talón. Luego, desliza suavemente el pie hacia adentro, permitiendo que el calzador guíe el talón sin doblarlo. Una vez el pie esté completamente dentro del zapato, retira el calzador con cuidado. Su uso frecuente protege tanto tu calzado como tu comodidad diaria.